La estimulación cerebral profunda para el Parkinson le dio una nueva vida

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Durante 16 años, Daniel Acevedo vivió con síntomas debilitantes de la enfermedad de Parkison: Rigidez, temblores, calambres…

“Llegó un punto que estuve en sillas de ruedas, utilizaba andadera para caminar, estuve muy, pero muy mal”, dice Daniel, a quien la enfermedad no sólo le causaba estragos físicos, sino también mentales.

Pero todo cambio, con el tratamiento quirúrgico de estimulación cerebral profunda (DBS por sus siglas en ingles), que le administró el Dr. Corneliu Luca, neurólogo del Departamento de Neurología de UHealth, que es un Centro de Excelencia de la Fundación Nacional del Parkinson.

Doctor, ¿Cómo ayuda la estimulación cerebral profunda con estos síntomas del Parkinson?, pregunta Ileana Bravo, presentadora del segmento.

“El paciente con la enfermedad de Parkinson, tiene una pérdida de dopamina, un químico que ayuda a controlar los movimientos. En las situaciones cuando el nivel de dopamina es muy bajo, el cerebro tiene una actividad anormal. La estimulación cerebral profunda ayuda a normalizar ese tipo de señal”, dice el doctor Luca.

La estimulación se genera a través de un aparato implantado en el pecho similar a un marcapasos que envía impulsos eléctricos a través de dos cables conectados a un lugar específico en el cerebro.

“Al prender el estimulador los temblores se paran, la rigidez se mejora, se puede ver como el paciente camina mejor que antes”, dice el doctor Luca.

Después de la cirugía, Daniel redujo sus medicinas casi en su totalidad y puede caminar sin su andadera. “Antes tomaba casi 20 pastillas al día”, dice Daniel.

“Estoy tan agradecido, tan agradecido con ellos; no hay palabras para describir realmente que me dieron una nueva vida”, dice Daniel.


Video y artículo escrito y producido por Shirley Ravachi.