Nuevas regulaciones para implantes mamarios

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El aumento de mamas sigue siendo una de las cirugías plásticas estéticas más frecuentes en los EE. UU., y el sur de Florida puede jactarse de ser un lugar crítico para realizar este procedimiento.

“En los últimos 20 años, Miami se ha convertido en la capital mundial de las cirugías estéticas”, afirma el Dr. Devinder Singh, jefe y director del programa de la División de Cirugía Plástica en University of Miami Health System. “Aquí, en la universidad, realizamos muchos aumentos de mamas. Nuestros cirujanos plásticos son reconocidos por su calidad, seguridad y profesionalismo”.

La popularidad del procedimiento sirve como una buena razón para examinar las actualizaciones recientes a los requisitos de seguridad para implantes mamarios. Después de varios años de estudio, la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. reforzó varias recomendaciones “para aumentar el acceso de las pacientes a información clara y comprensible sobre los beneficios y riesgos de los implantes mamarios” y “para cerrar las brechas en la información para cualquier persona que considere la posibilidad de realizarse una cirugía de implantes mamarios”.

Estas pautas actualizadas incluyen lo siguiente:

  • Una advertencia de los riesgos en todas las cajas de implantes mamarios.
  • Restringir las ventas de implantes solo a proveedores y centros de salud que evalúen los riesgos potenciales de los dispositivos en las pacientes antes de la cirugía a través de una “Lista de verificación de decisiones de la paciente”.
  • Recomendaciones actualizadas sobre exámenes de detección de ruptura de implantes mamarios con relleno de gel de silicona.
  • Una descripción del dispositivo con una lista de materiales específicos utilizados en el dispositivo de implante.
  • Una tarjeta de dispositivo de la paciente.

Las nuevas pautas no son inesperadas, debido a que la seguridad de los implantes mamarios ha sido un tema de debate médico y popular a lo largo de décadas. Ya a principios de la década de 1990, los testimonios sobre la enfermedad de los implantes mamarios (Breast Implant Illness, BII) comenzaron a inundar los titulares. Los informes revelaron que la BII se caracterizaba por varios síntomas, como fatiga, pérdida de memoria y dolor en las articulaciones. Como consecuencia de estos testimonios, algunas mujeres optaron por extraerse los implantes. Además, se presentaron cientos de demandas contra Dow Corning por problemas de salud relacionados con la ruptura de implantes de gel de silicona, y la empresa finalmente se declaró en bancarrota.

La preocupación por la salud de las pacientes llevó a la FDA a exigir una moratoria voluntaria sobre el uso de implantes mamarios de gel de silicona en enero de 1992.

En abril del mismo año, el organismo recomendó, además, que se permitieran los implantes mamarios de silicona por razones médicas, incluida la reconstrucción posterior a una mastectomía en pacientes con cáncer de mama.

Hasta el día de hoy, la BII no es reconocida oficialmente como una afección. En 1999, el Instituto de Medicina publicó un estudio que afirmaba que no existía evidencia de que los implantes causaran estos problemas. En 2006, después de sopesar cuidadosamente la evidencia, la FDA canceló las restricciones sobre los implantes de silicona. Dos años después, el aumento de mamas se convirtió en la cirugía estética más popular en el país.

“Los implantes mamarios continúan siendo sumamente seguros en comparación con otros dispositivos médicos”, señala el Dr. Singh. “Sin embargo, existe una creencia persistente en el cáncer de mama, a pesar de la evidencia científica que demuestra que son seguros. ¿Por qué otra razón la FDA nos permitiría usarlos en pacientes con cáncer, especialmente durante su propia moratoria a los implantes estéticos? No tenía ningún sentido prohibir los implantes en pacientes que se los realizaban con fines estéticos, pero no en pacientes con cáncer”.

Todo este “ida y vuelta” sobre la cirugía de aumento de mamas lo convierte en “un tema muy controversial”, agrega. Por ejemplo, no es inusual que las pacientes soliciten un cambio de implantes porque creen en la información pseudocientífica que han leído en Internet o en las redes sociales sobre la vida útil o los riesgos de los implantes.

“Existe el mito en Internet de que los implantes deben cambiarse cada 10 años”, dice. “No es verdad. Si no está roto, no es necesario arreglarlo”.

Los implantes pueden durar hasta 20 o 30 años. Sin embargo, agrega, las pacientes no deben esperar que la duración de los dispositivos sea de por vida. Además, la estética personal de una paciente puede cambiar con el tiempo. Es posible que algunas deseen un reemplazo por un tamaño de taza más grande, o más pequeño.

Hubo muchos cambios desde la moratoria de la FDA.

Actualmente, los cirujanos usan implantes de gel de silicona de quinta generación. Los implantes contienen un gel de silicona consistente, en lugar de un líquido o aceite. Si la cubierta del implante se rompe, el gel no se escapa.

El Dr. Singh afirma que las pacientes también deben tener en cuenta que pueden surgir determinadas complicaciones durante la vida útil de un implante, lo que podría requerir cirugías adicionales. Una de ellas es la contractura capsular, que produce la tensión del tejido cicatricial alrededor del implante. Esto hace que la mama cambie de forma, se desplace o genere dolor. Ocurre en el 10 al 20 % de los casos.

Una complicación más grave, pero poco frecuente, es el linfoma anaplásico de células grandes asociado a implantes mamarios, denominado BIA-ALCL. No se trata de cáncer de mama, sino de un cáncer del sistema inmunitario, y se produce en pacientes que tienen implantes mamarios con superficies texturizadas. Este cáncer es poco frecuente y, si se diagnostica a tiempo, es altamente curable.

El Dr. Singh recomienda que cualquier mujer que considere la posibilidad de un aumento de mamas o una reconstrucción mamaria evalúe sus opciones y analice los riesgos y beneficios del procedimiento con su cirujano certificado por el consejo. (Actualmente, la FDA solicita a los cirujanos y pacientes que documenten su conversación sobre los peligros relacionados con los implantes en la nueva lista de verificación). Una vez que se haya completado la cirugía de aumento de mamas, las pacientes deben continuar con sus exámenes anuales de detección de cáncer de mama, además de informar al centro de mamografía que tienen implantes mamarios. Asimismo, una paciente debe controlar sus implantes con regularidad. La FDA recomienda que las pacientes con implantes de silicona se realicen resonancias magnéticas o ecografías regulares para detectar posibles rupturas silenciosas.

Y si advierte algún cambio inusual en la mama, infórmeselo de inmediato a su cirujano.


Ana Veciana-Suarez, columnista invitada

Ana Veciana headshot

Ana es colaboradora habitual de University of Miami Health System. Es una autora y periodista reconocida que trabajó en The Miami Herald, The Miami News y The Palm Beach Post. Visite su sitio web en anavecianasuarez.com o sígala en Twitter: @AnaVeciana.


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