¿Qué Sigue? El Plan De Supervivencia Al Cáncer

Después de afrontar un diagnóstico y tratamiento contra el cáncer, muchas personas se preguntan: ¿y ahora qué? El tratamiento ha terminado, pero los efectos de la enfermedad en el cuerpo, la mente y la vida cotidiana son reales y pueden perdurar en el tiempo.
El objetivo de la atención posterior al tratamiento es aliviar esos efectos persistentes.
Ahí es donde entran en juego los planes de supervivencia.
“Un plan de supervivencia es un documento vivo que evoluciona con el tiempo”, explica Adrienne Vázquez Guerra, enfermera especializada (MSN, APRN) en Sylvester Comprehensive Cancer Center, parte de UHealth – University of Miami Health System. “Es un documento personalizado que resume la historia clínica del paciente, los tratamientos recibidos, los efectos secundarios que puede estar experimentando o que podría desarrollar, así como los distintos profesionales involucrados y sus responsabilidades en el cuidado. Vemos a los pacientes al menos una vez al año para revisar cómo están y si necesitan apoyo adicional. Si es así, actualizamos el plan y lo compartimos nuevamente”.
Es, en esencia, una hoja de ruta para usted y su equipo de atención médica.
Cada plan es único e incluye un resumen del tratamiento y recomendaciones para el seguimiento. Estas pueden abarcar pruebas de detección, análisis de laboratorio, vigilancia médica, cambios en el estilo de vida y otros factores relacionados con la salud. También considera los efectos a corto y largo plazo del tratamiento, las preocupaciones económicas, la salud sexual, el bienestar emocional, la nutrición, la rehabilitación, la educación y más.
“Podemos acompañar a una persona que ha superado el cáncer desde el final de su tratamiento inicial y a lo largo de todo su proceso”, señala Guerra.
En todo el país, las instituciones que siguen las guías de la National Comprehensive Cancer Network (por su siglas en inglés, NCCN), como Sylvester, se comprometen a implementar estos planes, que son fundamentales para asegurar que los efectos del cáncer no comprometan la calidad de vida de quienes lo han superado. En Sylvester, además, los pacientes pueden ser remitidos a clínicas especializadas en bienestar para sobrevivientes o a servicios de apoyo.
“En Sylvester contamos con numerosos especialistas”, explica Guerra. “Pero si una persona recibe atención primaria fuera de nuestra institución, también podemos compartir las recomendaciones con su proveedor de referencia”.
Al igual que durante el tratamiento activo, estos planes forman parte de un enfoque integral centrado en la persona y abordan problemas directamente relacionados con el cáncer.
Quizá el aspecto más importante de un plan de supervivencia sea que el cuidado se coordina entre múltiples profesionales.
Cuando el paciente comunica un problema —ya sea un síntoma físico como fatiga o daño nervioso, o una preocupación económica relacionada con el costo de los medicamentos— puede ser derivado a atención adicional o a servicios de apoyo oncológico. El plan garantiza que todos los profesionales estén informados y alineados con las recomendaciones actuales.
“No hemos cumplido nuestro trabajo si curamos el cáncer, pero no ayudamos a manejar los efectos secundarios a largo plazo”, afirma Guerra. “Debemos asegurarnos de que todos los profesionales estemos alineados para que nada se pase por alto”.
A medida que mejoran las estrategias de detección, tratamiento y apoyo, la esperanza de vida de las personas que han tenido cáncer continúa aumentando. De hecho, un estudio publicado en julio de 2024 en el Journal of the National Cancer Institute reveló que, en enero de 2022, había cerca de 18,1 millones de sobrevivientes de cáncer en Estados Unidos, casi cuatro veces más que en 1975. Dado que se espera que esta población siga creciendo, los planes de supervivencia cobran cada vez mayor importancia para abordar aspectos relacionados con la calidad de vida.
Un plan de supervivencia está diseñado para adaptarse y evolucionar con el tiempo.
“Imagine que acudió a un nutricionista cuando recibió el diagnóstico hace un año”, explica Guerra. “En ese momento, la prioridad era mantener un peso saludable porque iba a recibir quimioterapia. Ahora, dos años después, está en terapia hormonal, siente fatiga y hace menos ejercicio. Ese es un claro ejemplo de cuándo es necesario volver a consultar. Muchas veces remito a los pacientes nuevamente a medida que cambian sus necesidades. No es algo puntual, es un proceso continuo de atención”.
Las personas pueden aprovechar al máximo estos planes siendo abiertas y transparentes sobre sus necesidades no solo con sus médicos, sino también consigo mismas. Ya sea que esté comenzando esta etapa o lleve años en ella, su capacidad de expresar lo que necesita es clave para mejorar la calidad de vida. Hable cuando tenga una inquietud.
Para más información sobre el programa de supervivencia de Sylvester o los planes de atención, visite Sylvester.org/survivorship.
Escrito por Cara Tremols para Sylvester.
Tags: apoyo posterior al tratamiento, coordinación de la atención médica, participación del paciente en oncología, plan de supervivencia al cáncer, recursos para sobrevivientes de cáncer, Sylvester Comprehensive Cancer Center