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¿Cómo afectan las redes sociales a sus hijos?

6 min read  |  agosto 10, 2023  | 
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Los adolescentes estadounidenses han crecido con las redes sociales en el bolsillo. No tienen ni idea de lo que es un mundo sin posteos, “me gusta”, comentarios ni publicaciones compartidas.

En teoría, las redes sociales pueden ser un espacio divertido y libre de drogas para que los niños hagan nuevos amigos en otras partes del mundo, aprendan cosas nuevas, se conecten con pares que enfrentan los mismos desafíos y compartan su talento. Las redes sociales ofrecen a los jóvenes un foro público para expresarse y mostrar sus perspectivas. Pueden servir como una herramienta útil o una distracción divertida si los usuarios limitan el tiempo en pantalla y analizan los tipos de contenidos que siguen.

El problema es que los adolescentes no son buenos para autorregularse.

Habitualmente se sumergen en las redes sociales, como Tiktok, Instagram y Twitter, entre clase y clase, mientras se duchan e incluso cuando salen con amigos. Este acceso y exposición constantes a fotografías y videos con filtros, optimizados y montados hace que muchos preadolescentes y adolescentes se sientan poco atractivos, fuera de la moda y solos. Si bien estas reacciones pueden parecer insignificantes e infundadas, las consecuencias son reales y peligrosas para el bienestar de los jóvenes.

Un nuevo Aviso del Director General de Salud Pública de los EE. UU afirma: “Existen amplios indicadores de que las redes sociales pueden representar un riesgo de daño para la salud mental y el bienestar de los niños y adolescentes”.

¿Cómo dañan las redes sociales a los jóvenes?

El compromiso excesivo de los adolescentes con las redes sociales puede conducir a lo siguiente:

  • Ansiedad social durante las interacciones en persona (conectarse con personas fuera de línea puede parecer aterrador o poco seguro).
  • Dismorfia de la imagen corporal y trastornos alimentarios (desencadenados al compararse con fotografías/videos con filtros, montados, selectos y editados).
  • Acoso/Competencia en línea (que contribuye al aislamiento social, baja autoestima, diálogo interno negativo y riesgo de suicidio).
  • Depresión (especialmente entre las niñas) y mayor riesgo de suicidio (debido, en parte, a la falta de estimulación física/ambiental e interacciones del mundo real).
  • Falta de sueño de calidad cuando las redes sociales son una distracción a la hora de acostarse (lo que provoca problemas de memoria, fatiga, inestabilidad del estado de ánimo, ansiedad, depresión y alimentación desmesurada).
  • Baja autoestima como resultado de FOMO (“miedo a perderse algo” en las actividades sociales de los pares) y envidia de las vidas aparentemente perfectas de las personas influyentes en las redes sociales.
  • Comportamientos autodestructivos, como abuso de sustancias, actividad sexual prematura y faltar a la escuela (pueden ser alentados por todos los problemas de salud mental mencionados anteriormente).
  • Más “alardeo moral”, fariseísmo, “cultura de cancelación” reactiva y pensamiento miope, a medida que los cerebros en desarrollo de los adolescentes quedan atrapados en una “cámara de resonancia” (haciéndolos menos tolerantes con opiniones y estilos de vida diversos).

“Durante los primeros años de la pandemia, también hubo algunas presentaciones en los jóvenes en las redes sociales de comportamientos inusuales, muy dramáticos y extravagantes similares a los tics”, afirma Barbara J. Coffey, M.D., M.S., psiquiatra de niños y adolescentes del University of Miami Health System, quien se desempeña como Directora del Tourette Association of America Center of Excellence en UHealth.

“Estas presentaciones, diagnosticadas como ‘trastornos de tics funcionales’, fueron vistas por muchos jóvenes que estaban confinados en sus hogares. Los tics se volvieron ‘contagiosos’. Estos síntomas fueron presentados principalmente por niñas adolescentes sin antecedentes personales o familiares de trastornos de tics”.

¿Cómo pueden los padres reducir al mínimo estos riesgos para sus hijos?

Si bien su hijo puede percibir esto como un castigo, es mejor limitar su tiempo frente a la pantalla.

“Un estudio reciente muestra que la cantidad de tiempo que los niños pasan en las redes sociales se correlaciona con problemas y riesgos de salud mental”, explica la Dra. Coffey. “Pedimos a los padres que les digan a sus hijos que no pueden traer sus teléfonos a la mesa para las comidas o en las reuniones familiares”.

Si no pueden dejar el teléfono o guardarlo en otra habitación sin experimentar ansiedad, entonces es hora de establecer límites más estrictos.

Haga preguntas para averiguar si su adolescente está preocupado por obtener validación y aprobación en línea.

  • ¿Su hijo se enoja o se retrae después de ver las redes sociales?
  • ¿Alguien lo está provocando y haciendo comentarios malintencionados en sus fotografías?

Esté atento a las cuentas y publicaciones que su hijo sigue y con las que interactúa.

Asegúrese de que el contenido sea apropiado para la edad y que no genere autocrítica.

Por ejemplo, si su hija sigue cuentas de celebridades e influencers que solo promocionan imágenes con muchos filtros y editadas de mujeres jóvenes, intente presentarle más contenido positivo para el cuerpo. Muchas cuentas dirigidas por mujeres rechazan los estándares de belleza poco realistas con humor y creatividad, ilustrando hábilmente cómo “las redes sociales no son la vida real”.

De manera similar, otras cuentas de redes sociales tienen como objetivo luchar contra la masculinidad tóxica, mostrar la diversidad y las poblaciones marginadas, hablar honestamente sobre la salud mental y la neurodivergencia, y resaltar la amabilidad de los extraños en todo el mundo.

“Es importante reconocer que hay beneficios en el uso de las redes sociales por parte de los adolescentes, que incluyen oportunidades para aumentar la conexión con otros niños con intereses y antecedentes similares, aprender cosas nuevas, especialmente sobre salud mental, y explorar nuevas perspectivas”, asegura la Dra. Coffey.

Este acceso ha beneficiado a los jóvenes LGBTQ+ de zonas remotas del país, por ejemplo, ya que utilizan las redes sociales como una red para encontrarse y apoyarse mutuamente. Hay mucho contenido inspirador y educativo disponible.

“Lo más importante es que los padres deben estar preparados e iniciar debates abiertos sobre los contenidos”, afirma.

Los estándares de belleza y estilo de la sociedad, el sentido del humor y las construcciones de género están cambiando constantemente.

Puede encontrar el feed de redes sociales de su hijo confuso, desagradable o incluso ofensivo. Use esto como una oportunidad para preguntarle, sin juzgar, qué le parece atractivo de ciertos tipos de contenido y hablen sobre cómo le hace sentir acerca de sí mismo. Hablar de las redes sociales de esta manera le demuestra a su hijo que está profundamente interesado en él como persona, tiene curiosidad acerca de sus intereses y perspectivas y está tratando de comprender su lugar en la era digital.


Dana Kantrowitz es escritora colaboradora del servicio de noticias de UHealth.


Tags: actividades para niños, bienestar mental, cara a cara, Dra. Barbara Coffey, plataformas de redes sociales, publicaciones en redes sociales, salud infantil

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