Tic tac, Tiktok: ¿necesita un descanso de las redes sociales?

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Las redes sociales llegaron a nuestras vidas con la promesa de hacer que las personas de todo el mundo se sintieran más conectadas. Mediante ellas, podemos todo, desde las fotos de las vacaciones hasta las noticias de última hora con facilidad. Para muchas personas, es lo primero y lo último que vemos cada día.

¿Cuál es el impacto psicológico de esta tecnología y nuestra preocupación por ella? ¿Esta herramienta de comunicación nos hace sentir más aislados? ¿Las fotos retocadas y con filtros contribuyen a la baja autoestima? ¿Las noticias falsas virales nos dividen en lugar de conectarnos?

Puede que las redes sociales sean las que más influyen en la mente de los jóvenes.

Los adolescentes estadounidenses han crecido con las redes sociales en el bolsillo. No tienen ni idea de lo que es un mundo sin posteos, “me gusta”, comentarios ni publicaciones compartidas al que se puede acceder en todo momento.

“En algunos casos, las redes sociales son excelentes porque los jóvenes, los adolescentes y los niños pueden conectarse con otras personas de todo el mundo. Pueden encontrar amigos con intereses en común de una manera que, a veces, es más fácil que en persona”, afirma la psiquiatra de niños y adolescentes Nicole Mavrides, M.D. del University of Miami Health System. Gracias a este acceso, se han beneficiado los jóvenes LGBTQ+ de zonas remotas del país, por ejemplo, ya que han utilizado las plataformas de las redes sociales como una red para encontrarse y apoyarse mutuamente.

“No obstante, todo ese tiempo en pantalla, así como el hecho de no saber dónde está la otra persona, también es un riesgo y puede hacer que los niños se sientan superincómodos y ansiosos cuando tienen que conocer a personas cara a cara o hablar con ellas”, afirma la Dra. Mavrides. “No sé si podemos decir que causa la ansiedad social, pero definitivamente está contribuyendo a ella”.

En teoría, las redes sociales pueden ser una vía de escape segura y sin rastros de los factores de estrés diarios.

Pueden servir como una distracción de autoconsuelo si se limita el tiempo en pantalla y se piensa en los tipos de cuentas y contenidos que se siguen.

“Se vuelve perjudicial cuando no se usa solo como una vía de escape, sino como una forma de vida”, afirma la Dra. Mavrides. “Las redes sociales pueden ser perjudiciales cuando se convierten en un foco de atención constante. Cuando juzga su autoestima a partir de sus ‘me gusta’, ‘no me gusta’ o seguidores, es problemático”.

En 2016, en una investigación publicada en el Journal of Adolescence, se llegó a la conclusión de que “los adolescentes que utilizaban más las redes sociales, tanto en general como por la noche, y los que se involucraban más de manera emocional en las redes sociales presentaban una peor calidad del sueño, una menor autoestima y mayores niveles de ansiedad y depresión”. Estos resultados contribuyen al creciente conjunto de pruebas de que el uso de las redes sociales se relaciona con diversos aspectos del bienestar de los adolescentes”

Centrar la mirada en los rostros con filtro, los cuerpos editados y los reportajes de las personas influyentes puede desencadenar la autocrítica y la depresión.

“La vida ideal, el cuerpo ‘perfecto’ y los rostros con Photoshop en Instagram, Snap Chat y Tiktok contribuyen a que los adolescentes y los adultos jóvenes (y los adultos mayores) se sientan insuficientes y sin éxito”, afirma la Dra. Mavrides. “Los adolescentes pueden llegar a pensar que tienen que lucir, actuar o vestirse de una determinada manera para caer bien a las personas. Puede suponer que todos los demás tienen una vida estupenda o se lo pasan bien, y que usted es el único que se siente agobiado, triste o deprimido. Pero lo que ve por internet no es real”.

Esta versión de la realidad muy retocada no es una tendencia. Lo hemos visto en las portadas de las revistas durante décadas. “No obstante, como las redes sociales son mucho más accesibles, creo que es peor o tiene más impacto de lo que puede tener una revista de belleza o de aptitud física”, afirma la Dra. Mavrides. “Las revistas se publican todos los meses, pero los niños y los adolescentes siguen las cuentas de Instagram y ven varias publicaciones todos los días”.

Además, las imágenes de una plataforma para compartir supuestamente representan las experiencias y apariencias de “personas reales”, no solo de modelos y famosos.

Esta falsa representación de la normalidad puede deformar la percepción de la realidad de los jóvenes espectadores.

Desde la llegada de las redes sociales, “no creo que haya más casos de dismorfia corporal o trastornos de la conducta alimentaria entre los jóvenes”, afirma la Dra. Mavrides. “No obstante, repercute en la autoestima y puede causar mucha ansiedad e, incluso, depresión”, ya que las personas se comparan con quienes ven por internet.

Durante las fiestas, sobre todo, muchas personas publican fotos y videos de fiestas, reuniones familiares alegres, compromisos y regalos extravagantes. Algunos seguidores se preguntan por qué no se los ha invitado y se entristecen por no estar rodeados de seres queridos ni regalos.

“Puede ser muy deprimente, y los sentimientos de autoestima negativa pueden empeorar durante esta época del año”, afirma la Dra. Mavrides. Si alguien piensa que los demás son perfectos, porque tienen la pareja más adorable, lucen el vestido de fiesta más bonito o consumen la comida más apetente, puede sentirse desesperado porque la perfección, en la vida real, no puede alcanzarse. Esto puede traducirse en ansiedad, depresión, comportamiento imprudente y consumo de sustancias adictivas.

¿Por qué son tan poderosas las redes sociales?

Es posible que hayas oído hablar de las redes sociales como una “cámara de eco” o “burbuja” porque tendemos a encontrar, poner “me gusta” y compartir cuentas y publicaciones que reflejan nuestros valores y opiniones.

“Creo que las redes sociales son influyentes porque seguimos a nuestros amigos, a nuestra comunidad y a otras personas a las que admiramos”, afirma la Dra. Mavrides. “Si alguien a quien sigue difunde un mensaje concreto, puede que se lo tome más en serio porque valora su opinión. A los adolescentes y adultos jóvenes se los puede influenciar con facilidad porque piensan que las personas a las que siguen son importantes”.

La mayoría de los jóvenes desean pertenecer a un grupo y suelen encontrar una tribu de personas afines en internet.

“Algunos adultos mayores y, creo, la mayoría de los adolescentes y jóvenes no ven las noticias. Se informan a través de las redes sociales”, afirma. “Si perciben situaciones de violencia o rabia en internet, pueden asumir que está justificada, ya que proviene de alguien a quien respetan o apoyan”.

¿Su hijo necesita un descanso de las redes sociales?

“No creo que los adolescentes puedan determinar por sí mismos cuándo necesitan reducir las redes sociales o tomarse un descanso de ellas”, afirma la Dra. Mavrides. “Los padres deben asegurarse de que las cuentas que siguen sus hijos sean una buena influencia. Involúcrese y haga preguntas para averiguar si a su hijo adolescente le preocupa obtener más “me gusta” en sus fotos y publicaciones. ¿Alguien lo está provocando y haciendo comentarios malintencionados en sus publicaciones?

“Si su hijo se entristece o se enoja después de mirar las redes sociales (cuando, en realidad, debería ser relajante o favorable), ya es demasiado y supone un problema. Si su hijo no puede dejar el teléfono ni apagarlo durante un momento sin tener mucha ansiedad, es realmente necesario un descanso”.

Muchos padres ya supervisan el uso que hacen sus hijos de las redes sociales para asegurarse de que su exposición y sus interacciones sean seguras y adecuadas a su edad. Algunas familias se benefician de los momentos en los que no se utiliza el teléfono, como durante las comidas y antes de los deberes. Otras utilizan bloqueadores de aplicaciones para imponer límites de tiempo al acceso a las redes sociales.

Converse más con su hijo. Si lo hace, podrá entender cómo las redes sociales afectan la forma en que piensan sobre los demás y se sienten sobre sí mismos.


Dana Kantrowitz es escritora colaboradora de UMiami Health News.


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