Después de la COVID-19: ¿cuáles son los riesgos de los niños de tener síndrome inflamatorio multisistémico?

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Hay un aspecto sobre la pandemia de coronavirus que hace que las personas se sientan agradecidas. Los niños tienen muchas menos probabilidades que los adultos de presentar una forma grave de COVID-19.

La mayoría de los jóvenes infectados tienen síntomas leves, como fiebre, secreción nasal, tos, vómitos y diarrea, o no presentan ningún síntoma. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention, CDC), los niños no son una población de alto riesgo para el virus y sus complicaciones.

Sin embargo, a medida que los niños y adolescentes se recuperan de la COVID-19, algunos presentan síndrome inflamatorio multisistémico (multi-system inflammatory syndrome, MIS-C) semanas después.

El MIS-C afecta con mayor frecuencia a personas de 1 a 14 años, aunque los bebés menores de un año y los adolescentes de hasta 20 años también pueden verse afectados. Los médicos y los investigadores no entienden por qué algunos jóvenes han contraído MIS-C y otros no. Todavía se desconoce si los niños y adolescentes con ciertas afecciones de salud tienen más probabilidades de tener MIS-C. ¿Qué está claro? La afección se desencadena por la infección que produce COVID-19, incluso en niños que presentan pocos síntomas o ninguno.

“Luego de ver más infecciones por coronavirus en niños, vemos más casos de MIS-C en esta población”, dice Ivan Gonzalez, M.D., médico pediatra de University of Miami Health System que se especializa en enfermedades infecciosas. “Afortunadamente, la cantidad de casos de MIS-C sigue siendo baja en general, pero hemos comenzado a ver algunos casos más”.

Los CDC han informado más de 2,500 casos de MIS-C en los Estados Unidos desde que comenzó la pandemia hace un año. Más de 1,000 de esos casos se desarrollaron en los últimos cuatro meses.

¿Qué es el MIS-C?

Este síndrome implica inflamación en varios sistemas del cuerpo y puede provocar complicaciones más graves.

Los síntomas pueden variar, pero las señales de advertencia más comunes incluyen las siguientes:
  • fiebre
  • dolor abdominal
  • vómitos
  • diarrea
  • dolor de cuello
  • sarpullido
  • ojos rojos
  • sensación de mucho cansancio

Si su hijo presenta alguno de estos síntomas, comuníquese con su pediatra o con un centro de atención de urgencias. “Si sospecha que su hijo tiene una infección, puede ser una buena idea hacerle una prueba para confirmarla”, dice el Dr. González. Dígale al proveedor de atención médica si su hijo, alguna de las personas que viven en su hogar o uno de los compañeros de clases de su hijo dieron positivo recientemente en la prueba de COVID-19.

“Independientemente de si un niño tiene COVID-19 confirmada, si presenta fiebre durante dos días y otros signos como dolor de estómago, debe ser evaluado por su pediatra para estar seguro”, dice el Dr. González.

No retrase la atención médica de emergencia si su hijo tiene lo siguiente:
  • dificultar para respirar;
  • dolor o presión en el pecho que no desaparecen;
  • confusión reciente;
  • incapacidad para despertar o permanecer despierto;
  • piel, labios o lechos ungueales pálidos, grises o azulados, según el tono de piel;
  • dolor abdominal intenso.

En casos excepcionales, el MIS-C ha causado muerte prematura.

¿Cómo puedo proteger a mi hijo del MIS-C?

“Desafortunadamente, una vez que un niño contrae COVID-19, no existe ninguna medida que se pueda tomar para prevenir el MIS-C”, dice el Dr. Gonzalez. La mejor manera de proteger a su hijo es evitar que toda su familia contraiga COVID-19. Los CDC ofrecen estas pautas para los padres durante la pandemia.

El Dr. González les recuerda a los padres que “no todos los niños que contraen COVID-19 realmente presentan MIS-C. Cada niño es único y, por lo tanto, es imposible predecir quién tendrá MIS-C o una forma grave de COVID-19”.


Dana Kantrowitz es escritora colaboradora de UMiami Health News.


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