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Cómo Se Diferencian Las emociones Y Los Sentimientos Y Por Qué Importa Para La Salud Mental

7 min read  |  abril 14, 2026  | 
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Aprenda en qué se diferencian las emociones y los sentimientos, por qué esta diferencia es importante para la salud mental y estrategias prácticas para mejorar el autocontrol emocional y la resiliencia.

¿Alguna vez un estallido emocional le ha causado problemas? Si es así, no está solo. Las emociones son una parte esencial de la vida, y todos nos hemos sentido abrumados por ellas en algún momento. Pero ¿qué son exactamente las emociones? ¿Son diferentes de los sentimientos? ¿Cómo podemos manejar ambas de la mejor manera?

“Tan importantes como son las emociones y los sentimientos, no se nos enseña sobre ellos. No son lo mismo”, dice Elisa Diaz, Psy.D., psicóloga licenciada del University of Miami Health System. “Las emociones son automáticas y pueden ser intensas. Se experimentan en el cuerpo, a nivel fisiológico. Los sentimientos son la forma en que pensamos sobre esa emoción y cómo la interpretamos”.

Las emociones son datos primarios: la interpretación es clave

“Las emociones son reacciones inmediatas a las condiciones presentes. Se experimentan en el cuerpo. Los sentimientos reflejan las etiquetas que aplicamos a las señales que nuestro cuerpo envía. Para manejar las emociones, es importante entender la diferencia entre emociones y sentimientos”, explica la Dra. Diaz.

La American Psychological Association define las emociones como patrones complejos e inmediatos que describen cómo el cuerpo reacciona a su entorno. La emoción que se experimenta depende de cómo se interpretan esas señales corporales. Las emociones influyen en nuestros sentimientos, pero los sentimientos provienen de nuestros pensamientos.

Por ejemplo, durante una turbulencia en un avión, un padre puede tensarse y sentir miedo, imaginando un accidente. Mientras tanto, su hijo, que vuela por primera vez, puede sorprenderse y reír al disfrutar del movimiento.

En ambos casos, el cuerpo genera señales que se envían al cerebro, el cual las clasifica como una emoción u otra. “Muchas áreas del cerebro participan en cómo procesamos las emociones”, señala la Dra. Diaz. Entre ellas se encuentran la corteza prefrontal, el sistema límbico y la amígdala.

¿Cuántas emociones existen?

En la década de 1970, el psicólogo Paul Ekman propuso que existen seis emociones humanas universales que se expresan a través del rostro: felicidad, tristeza, enojo, miedo, disgusto y sorpresa.

Con el tiempo, Ekman amplió esta lista para incluir emociones que no siempre se manifiestan de inmediato en expresiones faciales, como diversión, desprecio, culpa, orgullo, alivio, satisfacción y vergüenza.

Posteriormente, surgieron modelos más complejos. Un estudio relevante publicado en 2017 identificó 27 emociones, incluyendo reacciones negativas como ansiedad, incomodidad, aburrimiento y confusión, así como emociones positivas como interés, orgullo y triunfo.

Las emociones básicas también pueden combinarse y generar emociones mixtas. Por ejemplo, un padre puede sentirse feliz cuando su hijo se gradúa de la escuela secundaria y, al mismo tiempo, triste por su próxima partida a la universidad.

La autorregulación emocional es una habilidad que se aprende

Los niños aprenden gradualmente a convivir con sus emociones a medida que maduran. Padres, cuidadores y maestros cumplen un papel clave al enseñar estrategias y modelar conductas saludables.

“Los adultos pueden alentar a los niños a nombrar tanto las emociones como los sentimientos, y recordarles que todos los experimentamos. También pueden hablar de sus propias emociones y de los pasos que toman para manejarlas”, explica la Dra. Diaz.

De este modo, los niños adquieren estrategias de afrontamiento. Si están enojados, pueden intentar respirar profundamente antes de reaccionar o hablar con la persona que los molesta. Si están tristes, pueden pedir un abrazo, jugar con su mascota o apretar su peluche favorito.

Es fundamental que los adultos modelen la autorregulación y expliquen lo que están haciendo. Un padre podría decir: “Me sentí triste cuando se cayó mi taza favorita, pero respiré profundo y me recordé que solo es un objeto. Tal vez pueda pegarla y usarla para lápices”. Esto enseña que existen múltiples formas de calmarse y continuar.

Hablar regularmente con los niños sobre sus emociones, sentimientos y pensamientos normaliza estas conversaciones y les facilita pedir ayuda cuando la necesitan.

La terapia puede aportar herramientas clave

¿Desea manejar mejor sus propias emociones? “Si una persona es consciente de que no siempre tiene buen autocontrol, eso es importante. Es difícil mejorar si no se reconoce que el autocontrol es un desafío”, dice la Dra. Diaz.

Es posible aumentar la capacidad de evaluar situaciones con calma y reducir la probabilidad de quedar abrumados por las emociones, lo que fortalece el autocontrol emocional.

La terapia puede ayudar. La Dra. Diaz utiliza con frecuencia la terapia cognitivo-conductual (CBT), un enfoque respaldado por décadas de investigación.

La CBT ayuda a las personas a modificar cómo interpretan sus emociones. Los pacientes pueden identificar patrones de pensamiento repetitivos que no siempre son ciertos y que influyen en sus reacciones. Este enfoque enfatiza habilidades prácticas para afrontar problemas y gestionar emociones.

La salud física influye en el autocontrol emocional

Un estilo de vida saludable tiene un impacto significativo. “Integrar rutinas saludables nos ayuda a manejar mejor nuestros días y a mantener el equilibrio: alimentarnos bien, dormir adecuadamente, hacer ejercicio y reservar tiempo para las actividades que disfrutamos”, señala la Dra. Diaz.

Leer, ver películas, realizar actividades al aire libre o compartir tiempo con amistades contribuye al bienestar emocional. También es importante no castigarse por haber tenido un día difícil. “Somos humanos. Las cosas pasan y, a veces, reaccionamos con intensidad”, enfatiza.

El consumo moderado de sustancias como alcohol o marihuana es clave. Estas afectan los neurotransmisores del cerebro. “Son los neurotransmisores los que nos permiten interpretar el mundo y regular emociones, sentimientos y respuestas”, explica la Dra. Diaz. Cuando se alteran, el autocontrol puede verse comprometido.

La meditación ayuda a reducir la reactividad emocional

“Recomiendo la meditación a mis pacientes con frecuencia. La investigación muestra cuánto puede ayudarnos a manejar emociones intensas”, afirma la Dra. Diaz.

Para quienes comienzan, sugiere el uso de aplicaciones de meditación guiada que conducen paso a paso el proceso. Psychology Today ha recomendado diversas aplicaciones, varias de ellas aptas para principiantes.

Preguntas que acompañan a la humanidad desde hace siglos

Las preguntas sobre el origen de las emociones y cómo controlarlas han interesado a filósofos y científicos desde la antigüedad. Aristóteles reflexionó sobre cómo las emociones pueden interferir con la razón. Las ideas estoicas, muy populares hoy, promueven una mentalidad tranquila y orientada a la resolución de problemas para tomar mejores decisiones y vivir con mayor equilibrio.

Puntos clave

Descubra estrategias prácticas para lograr un mayor control emocional y vivir con más calma.

Las estrategias eficaces para manejar emociones intensas incluyen:

  • Comprender la diferencia entre emociones y sentimientos.
  • Practicar técnicas de autorregulación emocional.
  • Buscar apoyo a través de la terapia o la meditación.
  • Mantener un estilo de vida saludable.

Al aplicar estas herramientas, puede vivir con mayor calma y responder a los desafíos de la vida con un mejor control emocional.


Escrito por: Milly Dawson. Revisión médica: Elisa Diaz, Psy.D.


Tags: autocontrol emocional, bienestar emocional, emociones y sentimientos, salud mental, terapia psicológica, University of Miami Health System

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