¿Se Rayó la Córnea? Cómo Reconocer y Tratar una Abrasión Corneal Antes de que Se Complique

El dolor puede ser agudo pero también punzante, con un ardor que no da tregua. Quienes lo han sufrido dicen que se siente como el filo de una navaja. La luz hace que lloren los ojos. Al parpadear, tiene la certeza de que hay algo de arenilla atrapada bajo el párpado.
Cuando se rasca el ojo, la sensación es inolvidable. En términos médicos, ese rasguño se llama abrasión corneal, y ocurre cuando se raspa o lesiona el epitelio corneal, el tejido que cubre la parte frontal de la córnea. Los culpables habituales son:
- Ramas de árboles
- Lesiones deportivas
- Brochas y accesorios de maquillaje
- Arena, polvo o suciedad
- Mal uso y mala higiene de los lentes de contacto
- Frotarse los ojos con fuerza
Una lesión ocular común

Las abrasiones corneales no son raras, dice Kendall Donaldson, M.D., oftalmóloga de UHealth—University of Miami Health System y directora médica del Bascom Palmer Eye Institute en Plantation.
“Aproximadamente de una a dos de cada 1,000 personas al año sufrirán una abrasión corneal lo bastante seria como para buscar atención médica urgente”, dice la Dra. Donaldson.
Según los National Institutes of Health, cerca del 45% de los diagnósticos relacionados con los ojos en las salas de emergencia se deben a abrasiones corneales, y otra tercera parte a cuerpos extraños. Una causa común es el uso de lentes de contacto, en particular colocarlos incorrectamente, frotar el lente contra el ojo o que un cuerpo extraño quede atrapado entre el lente y el epitelio corneal.
Aunque estas lesiones ocurren en todos los grupos de edad, son muy frecuentes en el lugar de trabajo. Los trabajadores automotrices de Estados Unidos, por ejemplo, tienen una incidencia anual de 15 por cada 1,000 empleados. De hecho, alrededor del 25% de todas las córneas rasguñadas ocurren mientras se trabaja. Es más frecuente en hombres de entre 25 y 35 años, probablemente porque tienden a desempeñar trabajos más riesgosos y a ignorar las medidas de seguridad y la protección ocular.
La buena noticia es que la mayoría de las abrasiones corneales “no son peligrosas si se tratan correctamente, pero pueden volverse graves si se infectan”, dice la Dra. Donaldson. Sin atención inmediata, una abrasión puede convertirse en queratitis infecciosa (una úlcera corneal), que puede poner en riesgo la visión.
Las abrasiones tienden a sanar en un plazo de 72 horas. Las leves pueden manejarse en casa. Pero la Dra. Donaldson aconseja buscar atención médica de inmediato si el dolor empeora, si la sensibilidad a la luz es significativa, si la visión disminuye o si hay secreción en el ojo.
Quienes usan lentes de contacto, o quienes recibieron un golpe con un objeto, definitivamente deben acudir a una clínica de atención urgente o a su oftalmólogo. Son quienes corren el mayor riesgo de infección.
Cómo diagnostican y tratan los médicos las abrasiones corneales
En el consultorio, el médico hará el diagnóstico tomando el historial oral y examinando el ojo con tinte de fluoresceína bajo luz azul. El tratamiento incluye gotas o ungüento antibiótico para prevenir infecciones y, de ser necesario, gotas o medicamentos orales para controlar el dolor. También es importante evitar los lentes de contacto hasta que el ojo esté completamente curado. Si los síntomas no mejoran en 24 horas, la Dra. Donaldson sugiere una consulta de seguimiento.
Aunque el tratamiento de la abrasión corneal es sencillo, persisten ideas equivocadas. Algunas personas empiezan a usar sus lentes de contacto antes de que el rasguño haya sanado por completo, y vuelven a dañar la córnea. Otras esperan a que pase solo, arriesgándose a una infección. La Dra. Donaldson dice que algunos pacientes tienden a reutilizar gotas viejas, pensando que sirven para todo. Pero las gotas viejas pueden estar contaminadas o simplemente ser el medicamento equivocado.
Los parches oculares por cuenta propia, dice la Dra. Donaldson, definitivamente no se recomiendan.
“Este es un punto importante”, dice. “Por lo general ya no se recomienda porque puede retrasar la curación e incluso aumentar el riesgo de infección.”
Por supuesto, lo mejor que se puede hacer para evitar un rasguño en la córnea es apoyarse en técnicas de prevención probadas:
- Use protección ocular adecuada. Los anteojos comunes no bastan. Esto es especialmente importante para quienes trabajan en jardinería, construcción, esmerilado de metal, carpintería y laboratorios. Use gafas de seguridad resistentes a impactos con clasificación ANSI Z87.1, así como protectores faciales y laterales.
- Adapte la protección ocular al deporte. En baloncesto, hockey, béisbol y cualquier deporte que use discos o bastones, use gafas deportivas de policarbonato y, cuando sea posible, añada un casco y protectores faciales, en especial para hockey y lacrosse. Los corredores, esquiadores y ciclistas deben usar lentes envolventes para protegerse del polvo, el viento y la exposición a los rayos UV.
- Practique una buena higiene con los lentes de contacto. Límpielos y desinféctelos correctamente. No los use por más tiempo del indicado ni duerma con ellos. Además, quíteselos cuando sienta los ojos secos.
- Evite frotarse los ojos. Si tiene los ojos secos, podría causar pequeños rasguños.
- Mantenga los ojos lubricados. Pida a su proveedor de cuidado de la vista recomendaciones de lágrimas artificiales. La película lagrimal reduce el riesgo de lesiones.
Escrito por Ana Veciana-Suarez. Revisado médicamente por Kendall Donaldson, M.D.
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