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Superando el Cáncer Cerebral: Vorasidenib y la Posibilidad de una Vida Plena

6 min read  |  julio 22, 2025  | 
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Cuando Brian Loy supo que tenía un tumor cerebral a finales de 2019, todo cambió. Vivía una vida activa en Georgia —siendo papá, disfrutando de su trabajo en mecánica y electricidad, y planeando el futuro de su familia— cuando recibió la noticia.

Fun family photo of the Loy family, making silly faces.

Entonces, todo dio un giro.

Mientras estaba en la cama, Loy experimentó una convulsión tónico-clónica de 12 minutos. Después, presentó confusión y dificultad para realizar tareas sencillas, como amarrarse los cordones de los zapatos.

Una resonancia magnética reveló una masa cerebral, y Loy se sometió a una biopsia en Augusta, GA. Le diagnosticaron un glioma de bajo grado con mutación IDH —un tumor cerebral de crecimiento lento con ciertos cambios genéticos, que usualmente afecta a personas adultas jóvenes.

Tenía 37 años en ese momento.

Al enterarse del diagnóstico, Loy pensó: “OK, gracias. Claramente no es bueno, pero me siento bien. ¿Ya terminamos con esto? ¿Me puedo ir?”

Aun así, sabía que habría decisiones importantes que tomar, sin importar qué tan bien se sintiera.

Loy family photoshoot on the beach on a beautiful day.

Loy y su esposa, Krystal, ya estaban mudándose a la Florida por una oportunidad de trabajo. La pareja llegó a Melbourne el Día de Año Nuevo de 2020. Tres semanas después, Ricardo Komotar, M.D., codirector de neurooncología quirúrgica en el Instituto de Tumores Cerebrales de Sylvester Comprehensive Cancer Center, quien también es profesor y director del programa en neurocirugía y director de neurooncología quirúrgica en University of Miami Miller School of Medicine, realizó la cirugía cerebral de Loy.

Por la localización del tumor, el equipo tomó precauciones extremas para preservar las funciones cognitivas de Loy. Por eso, él permaneció despierto durante la cirugía y pudo responder las preguntas del Dr. Komotar conforme las hacía. El cuero cabelludo se adormece, así que las personas no sienten las maniobras del cirujano durante el procedimiento.

El tumor de Loy estaba demasiado cerca de zonas vitales del cerebro para retirarlo completamente, así que una parte tuvo que quedarse.

Después de la cirugía, Loy fue referido con Macarena de la Fuente, M.D., jefa de neurooncología y codirectora del Instituto de Tumores Cerebrales Sylvester, para su tratamiento continuo. La Dra. de la Fuente, experta en tumores cerebrales, participó en la introducción de un prometedor medicamento en etapa inicial llamado vorasidenib.

Vorasidenib funciona en tumores con mutaciones en los genes IDH1 o IDH2 —justo lo que tenía Loy. Estas mutaciones son “errores” que hacen que las células crezcan anormalmente, lo que eventualmente produce tumores.

Ella le presentó a Loy dos opciones: quimioterapia más radiación o participar en un ensayo clínico con vorasidenib.

“Lo meditamos y platicamos, y decidimos entrar al ensayo”, dice Loy. “El gran tema eran los niños”, comenta Krystal. “Nuestra familia es joven y los efectos secundarios de la radiación y la quimio serían difíciles para ellos”.

Las personas participantes debían mostrar un año sin crecimiento tumoral para calificar. Loy cumplía con todos los demás criterios, así que empezó la espera. Las resonancias regulares mostraron que el tumor no crecía, así que en 2021 ingresó al estudio, que incluyó a más de 300 personas de 10 países. Los participantes recibieron el medicamento o un placebo (“píldora de azúcar”).

Brian Loy, brain cancer survivor, on his motorcycle.

Las convulsiones de Loy disminuyeron en frecuencia y el tumor hasta se redujo. De hecho, acaba de celebrar un año libre de convulsiones. Resultó que sí estaba en el grupo que recibía el medicamento y no el placebo.

“Fue sencillo y llevadero”, cuenta. “Solo tenía que tomar una tableta cada mañana, hacerme análisis de sangre rutinarios y una resonancia cada tres meses”. Loy sigue tomando el medicamento y realizándose estudios hasta el día de hoy.

El estudio iba tan bien que se terminó antes de lo previsto, y a todas las personas que tomaban placebo se les cambió al medicamento. Un resultado destaca: la supervivencia sin crecimiento tumoral fue significativamente mejor en el grupo con vorasidenib que en el de placebo: 27.7 meses vs. 11.1 meses.

El estudio, cuyos coautores incluyen a la Dra. de la Fuente, fue publicado en The New England Journal of Medicine y representa un gran avance en la investigación de tumores cerebrales. Los resultados fueron tan notables que influyeron en la decisión de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA) de aprobar vorasidenib para personas con tumores como el de Loy.

“Le ha ido increíblemente bien”, dice la Dra. de la Fuente. “Su tumor sigue reduciéndose y ha evitado radiación y quimio durante más de cinco años. Este es el resultado que soñamos. He atendido a personas que empezaron medicamentos similares hace diez años y siguen bien. Tenemos esperanza de que Loy pueda ser uno de ellos”.

Loy y su esposa expresan un profundo agradecimiento por la atención brindada por todo el equipo de

The Loy family celebrates a wedding.

Sylvester.

Krystal, quien ahora tiene su propia pequeña empresa de marketing y consultoría, dice, “Pase lo que pase en el futuro, la Dra. de la Fuente será parte fundamental. Confiamos en ella total y absolutamente. Si algo cambiara, ella sería la tercera voz en la conversación”.

¿Qué les dirían Loy y su esposa a otras personas en circunstancias similares?

Krystal dice, “Es fundamental tener una actitud positiva y una visión esperanzadora. Aunque da miedo y es incierto, si tienes un equipo en el que puedes confiar, como el nuestro, que te apoya totalmente, toma la decisión de intentar el medicamento. Realmente nos cambió la vida y podría hacer lo mismo por ti”.

Loy agrega, “Hemos sido muy afortunados con los resultados hasta ahora. Esto nos ha permitido estar en los partidos y actividades de nuestros hijos. Nos sentimos privilegiados de haber participado en este estudio y de ayudar a otras personas en la misma situación”.


Escrito por Mark Gaige, colaborador del Sylvester Comprehensive Cancer Center.


Tags: Atención de tumores cerebrales en Miami, Centro Oncológico Integral Sylvester., Dr. Ricardo J. Komotar, Dra. Macarena De La Fuente, Instituto de Tumores Cerebrales

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