Nuevas Guías De Colesterol: Prevención Temprana Y Niveles Más Bajos De LDL

Por primera vez en seis años, el American College of Cardiology y la American Heart Association han actualizado las guías para la detección y el manejo del colesterol. Estas nuevas recomendaciones refuerzan la importancia de reducir el colesterol LDL en la sangre, cambiando el enfoque desde tratar el colesterol hacia prevenir su acumulación desde etapas más tempranas.
“Esto refleja lo que ya veníamos haciendo en la práctica clínica, aunque hasta ahora no se había incorporado en guías oficiales”, explica Claudia Martinez, M.D., cardióloga intervencionista de UHealth – University of Miami Health System. “Durante años, el tratamiento del colesterol se ha centrado principalmente en la mediana edad, cuando los niveles comienzan a aumentar y la enfermedad cardiovascular ya es más evidente. Pero las nuevas guías publicadas esta primavera plantean un cambio fundamental en ese enfoque”.
Las nuevas recomendaciones, añade, trasladan el énfasis hacia la protección de las arterias a lo largo de toda la vida. “El colesterol no es solo un número, es una exposición acumulativa. Cuanto más tiempo estén las arterias expuestas a niveles elevados de colesterol ‘malo’, mayor será el riesgo de infarto o accidente cerebrovascular en el futuro”.
LDL significa lipoproteína de baja densidad.
Se le conoce como “colesterol malo” porque transporta colesterol desde el hígado hacia los tejidos.
El LDL es esencial para funciones del organismo, como: el sistema inmunitario, la reparación de tejidos, la producción de hormonas, la formación y reparación de las membranas celulares, sin embargo, cuando hay un exceso en la sangre, puede estrechar las arterias y formar placas peligrosas, lo que aumenta el riesgo de infarto y accidente cerebrovascular.
Nuevas recomendaciones para controlar el LDL
Detección temprana
Las nuevas guías recomiendan comenzar las pruebas desde los 19 años, o incluso antes si existe antecedente familiar de enfermedad cardíaca.
En niños con antecedentes familiares de enfermedad cardíaca prematura o trastornos hereditarios de los lípidos, se recomienda evaluar el colesterol desde los 9 años.
Este cambio se basa en evidencia científica: la exposición prolongada al LDL elevado aumenta el riesgo cardiovascular, pero su detección y tratamiento tempranos mejoran los resultados.
“El objetivo no es medicar a todas las personas en sus 30 años”, aclara la doctora Martinez.
“Es identificar el riesgo antes y reducir la exposición a largo plazo, antes de que se produzca daño irreversible”.
Metas de tratamiento
Las guías anteriores se centraban en si el paciente tomaba estatinas, más que en si realmente alcanzaba niveles saludables de LDL. Ahora, el enfoque cambia hacia objetivos personalizados, basados en el riesgo cardiovascular individual.
Se utiliza una nueva herramienta llamada PREVENT, que incorpora factores que antes no se incluían de forma rutinaria, como: índice de masa corporal y enfermedad renal. También evalúa: riesgo a 10 años y riesgo a lo largo de la vida.
“Las recomendaciones son claras: cuanto más bajo el colesterol, mejor, y alcanzar un objetivo específico es importante”, señala la doctora Martinez.
Con base en las recomendaciones actualizadas, los pacientes con enfermedad cardiovascular deben procurar mantener niveles de LDL-C por debajo de 100 mg/dL.
Niveles recomendados de LDL
Para las personas con riesgo elevado o intermedio, los objetivos son aún más bajos. Los pacientes con riesgo intermedio deben aspirar a niveles de LDL-C por debajo de 70 mg/dL, mientras que los individuos de alto riesgo deberían intentar alcanzar niveles por debajo de 55 mg/dL para reducir mejor el riesgo de ataque cardíaco y accidente cerebrovascular.
Las personas con riesgo intermedio son adultos (mayores de 40 años) que aún no tienen enfermedad cardiovascular, pero presentan una o más señales de advertencia, como:
- LDL entre 70 y 189 mg/dL
- hipertensión
- prediabetes o diabetes temprana
- antecedentes familiares
- sobrepeso u obesidad
- tabaquismo actual o previo
- enfermedades inflamatorias crónicas (artritis reumatoide, psoriasis, enfermedad de Crohn, etc.)
Ciertas infecciones crónicas (VIH, hepatitis C, enfermedad renal crónica, enfermedad del hígado graso no alcohólico) también son señales de advertencia. La inflamación hace que las partículas de LDL sean más adherentes y más propensas a penetrar las paredes de las arterias, lo que aumenta el riesgo cardiovascular a largo plazo, incluso cuando los niveles de LDL no son muy altos.
Los pacientes de alto riesgo pueden no haber sufrido un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular, pero aun así pueden presentar ciertos factores que justifican medidas de prevención más intensivas. Algunos de estos factores incluyen un LDL‑C mayor de 190 mg/dL (lo que indica hipercolesterolemia grave) y una puntuación de calcio coronario (CAC) superior a 100, o una puntuación CAC que los ubique en el percentil 75 para su edad y sexo. Otros factores de riesgo que contribuyen incluyen la diabetes, antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular, enfermedades inflamatorias crónicas, triglicéridos persistentemente elevados, menopausia temprana o complicaciones relacionadas con el embarazo, como preeclampsia o diabetes gestacional.
Estatinas y nuevos tratamientos
Las estatinas siguen siendo la base del tratamiento.“Sin embargo, en la práctica clínica, muchas personas no logran niveles adecuados solo con estatinas”, explica la doctora Martinez.
“Las nuevas guías reconocen esta realidad y permiten incorporar terapias adicionales de manera más temprana”.
Entre ellas: medicamentos orales que reducen la absorción de colesterol y inyecciones inhibidoras de PCSK9
“Esto no se trata de ser agresivo, sino de ser eficaz”, añade.
Pruebas adicionales recomendadas
La mayoría de nosotros estamos familiarizados con el panel lipídico estándar que se incluye en nuestros análisis de sangre anuales. Sin embargo, este panel es más efectivo para detectar riesgos cardiovasculares ocultos cuando se combina con otras pruebas, por lo que las guías recomiendan evaluar la apolipoproteína B (apoB), la lipoproteína(a) (Lp(a)) y realizar una exploración de calcio en las arterias coronarias (CAC).
La apoB cuantifica directamente el número de partículas aterogénicas, por lo que puede predecir mejor el riesgo que el LDL-C por sí solo (las partículas aterogénicas transportan el colesterol que provoca la acumulación de placa en las paredes arteriales). Esta prueba es especialmente útil para personas con triglicéridos elevados, diabetes o síndrome metabólico.
Se recomienda realizar la prueba de Lp(a) al menos una vez en la vida a todos los adultos. Esta prueba ayuda a identificar a personas que podrían no considerarse en riesgo según los niveles estándar de LDL y HDL. Determinada en gran medida por la genética, la Lp(a) es un factor de riesgo independiente importante para la enfermedad cardíaca temprana y el accidente cerebrovascular.r.
Una tomografía de calcio coronario (CAC) hace algo que un análisis de sangre no puede hacer.
Mide directamente la presencia de placa en las arterias coronarias. En otras palabras, ayuda a determinar el riesgo cuando este no es claro.
Actualmente, la mayoría de los seguros no cubren estos estudios, pero el Dr. Martínez cree que eso probablemente cambiará. “Incluirlos en las guías ejercerá cierta presión sobre las compañías de seguros”.
¿El tema central de las nuevas guías? Medir el colesterol en la sangre es solo una parte de la historia cardiovascular de una persona, y no siempre es la más precisa.
Como explica el Dr. Martínez: “Uno de los reconocimientos más importantes de las guías actualizadas es que algunas personas desarrollan enfermedad cardíaca incluso cuando su colesterol LDL parece estar en niveles aceptables.”
Todos debemos ser proactivos con nuestra salud cardiovascular.
Conoce tus antecedentes familiares de enfermedad cardíaca. Controla tus cifras.
Adopta hábitos de vida saludables, como:
- Seguir una dieta mediterránea
- Hacer ejercicio de forma regular
- Dormir lo suficiente
- Evitar el tabaquismo y el consumo de alcohol
- Asistir a tus citas de bienestar
Hazle a tu médico de atención primaria preguntas específicas que vayan más allá de la información que ofrece el panel lipídico.
“Esto no se trata de reaccionar ante un problema más tarde”, añade. “Se trata de proteger las arterias desde temprano y a lo largo de la vida. Si hay un mensaje que recordar, es este: piensa antes, trata con objetivos más bajos y prevén el primer ataque cardíaco. No esperes a que ocurra.”
Escrito por Ana Veciana Suarez. Revisado por Claudia Martinez, M.D.
Tags: colesterol LDL, estatinas, nuevas guías de colesterol, prevención cardiovascular, riesgo de enfermedad cardíaca, salud del corazón, Uhealth