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¿Puede El Arte Ayudar En El Parkinson? La Historia De Freddy Trujillo

6 min read  |  mayo 07, 2026  | 

“Pasé frente al espejo… y no me reconocí”.

Así describe Freddy Trujillo uno de los momentos más impactantes de su vida. Sus ojos no parpadeaban, su rostro estaba rígido y sus movimientos ya no eran los mismos. Algo no estaba bien. Poco después, llegó el diagnóstico: Parkinson.

Y con ese diagnóstico repentino, su vida cambió por completo.

Freddy es un destacado venezolano que ha dedicado su vida al arte en múltiples formas: como director de televisión, poeta y pintor. Acostumbrado a la expresión, al control y a la presencia, tuvo que dejar esa etapa de su vida. Pero lo que no perdió fue su esencia: la de un luchador. “El Parkinson no sabe con quién se metió”, dice jocosamente.

Fue entonces cuando decidió que la pintura sería su camino. “Y dije: bueno, yo voy a pintar, yo voy a continuar pintando y voy a vivir de la pintura”.

El Parkinson es una enfermedad neurológica progresiva que afecta el movimiento, causando síntomas como temblores, rigidez y lentitud. Según explica el neurólogo de UHealth, Dr. Henry Paul Moore, esta condición ocurre por la falta de dopamina en el cerebro, lo que genera un “caos eléctrico” que impacta el funcionamiento normal del cuerpo.

Freddy fue diagnosticado a los 60 años, en 2012. Con el paso del tiempo, los medicamentos dejaron de ser suficientes.

En UHealth, su atención pasó a formar parte de un programa integral de Parkinson reconocido como un centro de excelencia y uno de los más antiguos del país, que ofrece a los pacientes acceso a terapias avanzadas y atención multidisciplinaria.

El Dr. Moore relata: “Llegó al punto en el cual las medicinas, a pesar de tomarlas múltiples veces al día, solo le aliviaban ocho horas. El resto del tiempo lo pasaba con mucha rigidez, temblor y lentitud. Muchas de esas horas eran impredecibles. A eso le llamamos ‘tiempo off’, cuando las medicinas no funcionan”.

Para pacientes como él, existe una opción avanzada: la estimulación cerebral profunda (DBS).

Este procedimiento consiste en implantar pequeños electrodos en el cerebro que envían impulsos eléctricos para regular la actividad neuronal. Se realizan pequeños orificios en el cráneo por donde se introducen estos cables hasta zonas profundas del cerebro —de ahí su nombre—. “Estos electrodos están conectados a un dispositivo similar a un marcapasos que se coloca debajo de la piel y no es visible en el pecho. Este dispositivo libera impulsos eléctricos que ayudan a restablecer el balance del cerebro y aliviar los síntomas motores”, explica el Dr. Moore.

En Freddy, el cambio fue radical. Pasó de tener solo unas horas “buenas” al día a recuperar prácticamente toda su jornada activa.

“El temblor se alivió, la lentitud y la rigidez. Incluso logramos disminuir la dosis y la frecuencia de los medicamentos a menos de la mitad. Realmente le cambió la vida y pudo volver a tener sus 16 horas del día para él”, explica el Dr. Moore.

Gracias a la estimulación, que le devuelve el día completo con sus capacidades, Freddy pudo retomar lo que le apasiona y le da felicidad: la pintura.

Pintar lo ayuda a concentrarse, a olvidarse del resto y a vivir el momento. Cada trazo, cada color, cada decisión lo mantiene enfocado. “Cuando uno pinta, no hay espacio para pensar en otra cosa”.

Desde el punto de vista médico, esto tiene una explicación. “El arte estimula áreas del cerebro relacionadas con la creatividad y promueve la neuroplasticidad; es decir, ayuda a que otras partes del cerebro compensen las áreas afectadas”, explica el Dr. Moore. “Además, puede mejorar el estado de ánimo, reducir la ansiedad y la depresión, y favorecer la función cognitiva y la coordinación”.

Hoy, Freddy no solo pinta. También guía a otros pacientes a través del programa “Conectando a través del Arte”, impulsado por la American Parkinson Disease Association, donde comparte su experiencia con personas que viven con Parkinson.

Su enfoque es simple: “Yo no les enseño a dibujar. Yo les enseño a disfrutar”.

En estos talleres no hay juicio ni presión. Nadie tiene que esconderse. “Todos sabemos que tenemos Parkinson. Entonces nadie habla de los temblores. Aquí todos somos iguales”. Y en ese espacio seguro, muchos descubren algo que no sabían que aún tenían: la capacidad de crear.

“Me da felicidad cuando ellos descubren que pueden hacerlo”, cuenta.

Freddy también reconoce el papel fundamental de su familia en este proceso. “La familia es lo más importante. Sin ellos, no hubiera podido”. El apoyo emocional y el sentido de compañía pueden marcar una gran diferencia en la vida de una persona con una condición crónica.

En UHealth, este enfoque integral forma parte del tratamiento. No se trata solo de medicamentos, sino también de incorporar terapias complementarias como el ejercicio y el arte, que ayudan a mejorar la calidad de vida del paciente.

Freddy no dice que ha superado el Parkinson. “No, porque todavía lo tengo”. Pero aprendió a convivir con él, a no esconderse y a seguir adelante.

“Siempre he sido luchador. Conmigo no es quien quiere, sino quien puede”.

Hoy pinta, enseña e inspira. Su historia es un recordatorio de que, incluso frente a una enfermedad, es posible reencontrarse con lo que nos da sentido.

Porque a veces, sanar no significa curar… sino volver a encontrarse.

Para más información sobre los próximos talleres de arte en UHealth “Conectando a través del Arte”, llamar al 561-214-2856 o escribir a [email protected]


Artículo y video escrito y producido por Shirley Ravachi para ‘Cuidando Su Salud’, una serie de historias relacionadas con la atención médica que se transmiten regularmente en Telemundo 51. Para más historias como esta, visite el canal de YouTube de UHealth.

Tags: ArteYParkinson, ConectandoATravésDelArte, EstimulacionCerebralProfunda, FreddyTrujillo, HenryMoore, neurología, neuroplasticidad, Uhealth

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