Superbacterias multirresistentes a los tratamientos: Una amenaza mundial

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El nombre solo, superbacterias, suena como el nombre de una película de terror. Es suficiente para infundir miedo de contaminación y muerte. Sin embargo, a medida que los investigadores descubren más infecciones que las que la medicina moderna pueda combatir, esa alarma, en realidad, puede estar justificada.

“El término ‘superbacterias’ no es un término médico”, dice Bhavarth Shukla, M.D., M.P.H., director médico de control de infecciones de University of Miami Health System. “Pero se usa para describir a cualquier organismo, bacteriano o fúngico, que es resistente a algunos antibióticos o a todos”.

Lamentablemente, este es un problema que nosotros creamos

El uso excesivo e inadecuado de antibióticos ha obligado a los científicos a emitir una advertencia terrible: Un día, es posible que nos quedemos sin medicamentos eficaces para tratar algunas infecciones.

La historia de las superbacterias refleja la de los antibióticos. Aclamados como revolucionarios, e incluso milagrosos, desde que los antibióticos se descubrieron a principios del siglo pasado, han sido los soldados incondicionales que luchan contra enfermedades que alguna vez fueron fatales. Desde su incorporación en los botiquines médicos, han salvado millones de vidas y han acortado todo tipo de enfermedades.

Pero el consumo excesivo tiene su precio

A medida que fue aumentando el predominio de los antibióticos, algunas bacterias han ido mutando y se han vuelto más resistentes. ¿Cuál es el resultado? Las infecciones que antes tenían cura, como la gonorrea, la neumonía y la tuberculosis, se han vuelto cada vez más difíciles de tratar. Es más, la cantidad de estas superbacterias está creciendo.

La Red Nacional de Seguridad Sanitaria (National Healthcare Safety Network, NHSN) de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. tiene un sistema de vigilancia que recopila datos sobre la prescripción de antibióticos y sobre las infecciones resistentes a estos medicamentos. En julio, los CDC informaron a los centros de atención médica y a los laboratorios clínicos que estuvieran alerta ante las infecciones por Candida auris (C. auris) en sus pacientes. Habían rastreado un brote del hongo potencialmente mortal hasta un asilo de ancianos de Washington D. C. y dos hospitales de Dallas.

Pero la C. auris es solo una de las diversas infecciones resistentes al tratamiento

En su Informe de amenazas de resistencia a los antibióticos de 2019, los CDC enumeraron 18 organismos peligrosos, y agregaron dos a la categoría de “urgentes”: C. auris y Acinetobacter resistente a carbapenémicos. Además de estas dos, hay otras tres amenazas “urgentes”: enterobacterias resistentes a carbapenémicos (carbapenem-resistant Enterobacteriaceae, CRE), Neisseria gonorrhoeae y Clostridioides difficile.

Otras trece infecciones componen la lista de vigilancia de los CDC, tres más que en su informe anterior. “Estas infecciones representan una seria amenaza y se están volviendo más resistentes”, dice el Dr. Shukla. A la larga, podrían llegar a la columna “urgente”.

Casi 2.8 millones de estadounidenses son infectados por superbacterias cada año, y más de 35,000 mueren a causa de ello, según los CDC. Dicho de otra manera, alguien en los Estados Unidos contrae una infección resistente a los antibióticos cada 11 segundos, en promedio, y alguien muere a causa de una de esas infecciones cada 15 minutos. Un estudio patrocinado por el gobierno británico estimó que, para 2050, al menos 10 millones de personas en todo el mundo morirían cada año a causa de estas infecciones por superbacterias.

La urgencia del problema es tal que las organizaciones internacionales de salud, no solo los CDC, han estado siguiendo la situación durante años.

La Organización Mundial de la Salud llama a la resistencia a los antimicrobianos “una amenaza para la salud y el desarrollo mundial” y “una de las 10 principales amenazas para la salud pública mundial que enfrenta la humanidad”.

El Dr. Shukla dice que la posibilidad de quedarse sin antibióticos efectivos es “muy grave y preocupante”. Señala las iniciativas de investigación en curso para comprender cómo y por qué un organismo se vuelve resistente al tratamiento. La conciencia del problema también ha llevado a los médicos a modificar sus prácticas de prescripción.

“Necesitamos ser más juiciosos en el uso de antibióticos, no solo en los seres humanos sino también en el medio ambiente, incluidos el ganado y la producción de alimentos”, dice.

Eso significa que se debería dejar de exigir antibióticos para un resfriado, una práctica que era común entre ciertos grupos hasta hace poco. “Los pacientes se sienten mejor si toman algo para el malestar, pero la gran mayoría de los resfriados se deben a virus. Los antibióticos no sirven para tratarlos”, agrega el Dr. Shukla.

Además, hay opciones simples para prevenir infecciones que están, literalmente, al alcance de la mano.

Sus sugerencias:

  1. Lavarse las manos con frecuencia.
  2. Alejarse de las personas enfermas.
  3. Vacunarse contra diversas enfermedades.
  4. Manipular la carne de acuerdo con las instrucciones de la etiqueta.

“En conclusión, debemos reconocer y tratar las infecciones de forma adecuada”.


Ana Veciana-Suarez, columnista invitada

Ana Veciana headshot

Ana es colaboradora habitual de University of Miami Health System. Es una autora y periodista reconocida que trabajó en The Miami Herald, The Miami News y The Palm Beach Post. Visite su sitio web en anavecianasuarez.com o sígala en Twitter: @AnaVeciana.


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