Más esperanzas para pacientes con cáncer de próstata metastásico

Reading Time: 5 minutes

Gracias a la investigación científica hoy existen nuevos tratamientos que están ayudando a prolongar la vida de los pacientes con cáncer de próstata metastásico.

El cáncer metastásico es aquel que se ha extendido a otros órganos. 

“Anteriormente la sobrevida se calculaba en meses, ahora se mide en años”, dice el Dr. Jaime Merchán, oncólogo especializado en cáncer genitourinario y director de estudios clínicos en fase I de Sylvester Comprehensive Cancer Center. “Ahora podemos ayudar a más pacientes y darles más esperanza de vida”, agrega. 

El Dr. Merchán asegura que actualmente hay varias opciones que se están usando con gran éxito en los tratamientos de pacientes con cáncer de próstata metastásico, tales como:

  • terapias hormonales de nueva generación que bloquean la producción de, o los receptores de andrógenos;
  • tratamientos personalizados dirigidos con base en las características genéticas moleculares del tumor que desactivan proteínas específicas en las células cancerosas;
  • inmunoterapias que ayudan a que el sistema inmunitario luche contra el cáncer, en ciertos pacientes con cáncer de próstata avanzado;
  • radiofarmacéuticos, que son medicamentos radioactivos diseñados para atacar a las células cancerosas de manera dirigida. 

Jairo Dávila es un ejemplo del éxito de estas terapias en hombres con cáncer de próstata metastásico. 

Cáncer de próstata metastásicoHace 3 años, él llegó en silla de ruedas a Sylvester Comprehensive Cancer Center con la esperanza de recibir un tratamiento eficaz para combatir el cáncer de próstata que estaba amenazando su vida. 

“El vino con un cáncer de próstata metastático muy agresivo”, afirma el Dr. Merchán. “El cáncer había comprometido su columna, tanto así que tenía mucho dolor y no podía caminar”. 

“Todo comenzó con un fuerte dolor en la parte baja de mi espalda”, relata Jairo, quien es un pastor de la iglesia cristiana de 56 años nacido en Colombia.

“Yo pensé que se trataba de una hernia discal”, comenta Jairo. “Fue un impacto muy fuerte para mí y mi familia” porque yo no tenía ningún síntoma de la próstata”, afirma Jairo. 

A través de una resonancia magnética se encontró un tumor entre la columna y la médula espinal que le estaba comprimiendo los nervios raquídeos y la médula espinal, por lo que tuvo que ser operado de emergencia para evitar una parálisis permanente de sus piernas. 

Al despertar de la cirugía, Jairo pudo mover los pies, lo cual era una buena señal de que volvería a caminar.

Fue entonces que los médicos le comunicaron que tenía cáncer de próstata con metástasis en la columna vertebral, varias partes del sistema óseo, en los pulmones y en la vejiga. “Me dijeron que era cáncer terminal y que no se podía tratar ni curar”, afirma Jairo.

Jairo y su esposa Leidy, no se rindieron ante este pronóstico. Se aferraron a su fe, y en compañía de sus 3 hijos, acudieron al Dr. Jaime Merchán, quien se especializa en cánceres metastásicos.

“El doctor nos dijo que estaba muy positivo con respecto a mí caso”, afirma Jairo.

El Dr. Merchán dice que, en el momento de su primera visita, el nivel del antígeno prostático específico (PSA), que mide los niveles de testosterona en la sangre, era de 1,200ng/mL. De acuerdo con la Sociedad American contra el Cáncer, la mayoría de los hombres sin cáncer de próstata tienen niveles de PSA menores a 4ng/mL. 

Debido a que el cáncer de próstata de Jairo es dependiente de la hormona testosterona para su crecimiento, el tratamiento comenzó con un fármaco de terapia hormonal para bloquear la producción de testosterona en los testículos.

“Enseguida se comenzaron a ver los resultados y los niveles de PSA bajaron notablemente”, afirma Jairo. 

La testosterona, que es la principal hormona sexual en los hombres, es una hormona esteroide, que se produce principalmente en los testículos de los hombres, y en pequeña medida, en las glándulas suprarrenales.

Una vez que Jairo se recuperó de la cirugía, el Dr. Merchán y la familia de Jairo se reunieron para discutir los beneficios y riesgos del siguiente paso a seguir.   

“Decidimos que, por las características del tumor, por su condición física y de salud, la mejor opción era la quimioterapia”, afirma el Dr. Merchán.

Jairo recibió 6 ciclos de quimioterapia sistémica, para destruir las células cancerosas de todo el cuerpo, y radioterapia localizada.

Según el Dr. Merchán, “Jairo respondió muy bien al tratamiento y el PSA bajó a niveles normales y sus síntomas mejoraron”.  

Jairo comenta que cuando terminó el tratamiento de quimioterapia y radiación, los tumores habían desaparecido. “No había ni un solo tumor en mi cuerpo”. 

El PSA se mantuvo estable, pero al cabo de un año de seguimiento, los niveles comenzaron a subir nuevamente. “Cuando el PSA comienza a subir es una indicación de que el cáncer está progresando”, afirma el Dr. Merchán. 

De hecho, los estudios radiológicos mostraban cierta actividad de cáncer en los huesos de la cadera y en un pulmón. 

El Dr. Merchán explica que esto ocurrió porque con el tiempo el cáncer de próstata se hace resistente a la acción de la terapia hormonal para reducir la producción de testosterona.  

Nuevamente, el Dr. Merchán se reunió con Jairo y su familia, y decidieron que el próximo paso era un tratamiento hormonal de nueva generación, que trabaja bloqueando los receptores de los andrógenos.

Los andrógenos son un grupo de hormonas, entre las cuales está la testosterona. Estas medicinas evitan que la testosterona se una a los receptores de los andrógenos del tumor. 

Jairo respondió muy bien al tratamiento, tanto es así que no tiene señal de cáncer y el PSA está en este momento indetectable. “El tratamiento ha sido una bendición porque mi PSA después de haber estado en 1,200, hoy está en 0.0014”. 

El Dr. Merchán resalta que, el trabajo en equipo que se logró con Jairo y su familia a lo largo del curso de la enfermedad, fue un factor contribuyente para el éxito del tratamiento. “Se actuó rápidamente y trabajamos juntos para lograr detener el cáncer”, afirma el Dr. Merchán.

Al igual que muchos hombres hispanos, Jairo fue diagnosticado con estadio de cáncer muy avanzado. El Dr. Merchán explica que, aunque no hay estudios concretos, se cree que una de las razones de esto es que los hispanos acuden al médico cuando tienen síntomas más severos y no cuando tienen síntomas tempranos. 

Por eso, el Dr. Merchán insiste en que los hombres hispanos se hagan sus chequeos regulares para poder detectar el cáncer a tiempo y tratarlo en un estadio temprano.

El cáncer de próstata es el tipo de cáncer más común entre los hombres hispanos en los Estados Unidos. Aproximadamente 1 de cada 9 hombres hispanos será diagnosticado con cáncer de próstata en el transcurso de su vida. 

De acuerdo con la Sociedad Americana contra el Cáncer, el cáncer de próstata es la segunda causa principal de muerte en los hombres de los Estados Unidos.

Jairo fue diagnosticado a los 53 años, siendo aproximadamente 66 años la edad media en el momento del diagnóstico.

Hoy en día después de 3 años en tratamiento, Jairo puede desarrollar sus actividades diarias de forma normal. La silla de ruedas quedó en el pasado y solo necesita un bastón para caminar.   

“Agradezco infinitamente al Dr. Merchán, a Sylvester Comprehensive Cancer Center y a Dios por mi vida”.  


Video y artículo escrito y producido por Shirley Ravachi.