¿Afecta La Menopausia El riesgo De Cáncer De Mama?

Donna Scott no esperaba que su vida cambiara cuando acudió a una mamografía de rutina en Sylvester Comprehensive Cancer Center, parte de UHealth – University of Miami Health System. Cuando el radiólogo identificó “un área de preocupación” que resultó ser un carcinoma ductal in situ (DCIS), se sintió abrumada. Afortunadamente, su cáncer se detectó a tiempo y el equipo médico reaccionó de inmediato.
“Dos cirujanos, un radioncólogo y un oncólogo médico trabajaron juntos como equipo. Su amabilidad, paciencia y optimismo me ayudaron a atravesar el diagnóstico”, recuerda.
Tras una tumorectomía y radioterapia, Scott comenzó tratamiento con tamoxifeno, un medicamento que bloquea el estrógeno y suele indicarse en casos de cáncer de mama con receptores hormonales positivos, ya que el estrógeno y la progesterona pueden favorecer el crecimiento del tumor.
Aunque Scott tenía apenas 50 años y aún menstruaba con regularidad, su médico le explicó que el tratamiento probablemente adelantaría la menopausia. El tamoxifeno no le causó sofocos ni trastornos del sueño, pero sus periodos comenzaron a volverse irregulares.
“Mi oncóloga me realizó un estudio hormonal que mostró que estaba entrando en la perimenopausia”, explica Scott. “También me habló de la importancia de mantener un peso saludable, ya que el riesgo de cáncer de mama aumenta cuando hay sobrepeso. Además, insistió en que hiciera ejercicio con regularidad y siguiera una alimentación saludable”.
El vínculo entre el estilo de vida y la salud
Scott siguió esas recomendaciones. “Después del diagnóstico, cambié por completo mi estilo de vida. Perdí 30 libras y empecé a caminar todos los días. También participo en programas para sobrevivientes de Sylvester, como yoga y musicoterapia, para manejar el estrés. Siento que, hasta ahora, todos estos cambios me han ayudado a evitar una recaída”.
Scott recibió el diagnóstico en 2019 y continúa libre de cáncer.
Puede parecer sencillo, pero, como explica Amanda Rivera, MD, radioncóloga en Sylvester Comprehensive Cancer Center, “el estilo de vida es un factor clave, especialmente en las mujeres con cáncer de mama con receptores de estrógeno positivos. Las pacientes con obesidad tienen un riesgo mayor, porque parte del estrógeno se produce en el tejido adiposo. Además de mantener un peso saludable y seguir una dieta equilibrada, se recomienda no consumir alcohol o hacerlo con moderación”.
Diversos estudios han demostrado que al menos siete tipos de cáncer están relacionados con el consumo de alcohol.
El riesgo de desarrollar cáncer de mama aumenta con la edad, a menudo justo cuando la mujer entra en la perimenopausia o la menopausia.
“La mayoría de mis pacientes ya están en la menopausia, pero, si no lo están, tratamientos como la terapia endocrina o la quimioterapia pueden provocarla”, explica la doctora Rivera. Factores como estos llevan a los especialistas a insistir en la importancia de crear una mayor conciencia sobre este tema.
“La menopausia en sí no causa cáncer de mama”, aclara Catherine Frances Welsh, MD, especialista en oncología médica de mama. Sin embargo, “la exposición prolongada e ininterrumpida al estrógeno se asocia con un mayor riesgo”.
Si la menstruación comenzó a una edad temprana (antes de los 12 años) o la menopausia se presenta de forma tardía (después de los 55), el riesgo aumenta. De igual manera, la terapia de reemplazo hormonal prolongada durante la menopausia también se ha asociado con un aumento significativo del riesgo.
La exposición al estrógeno no es el único factor involucrado.
La genética también desempeña un papel importante. Aproximadamente el 10 % de los casos de cáncer de mama son hereditarios o están relacionados con factores genéticos.
“Los antecedentes de cáncer de mama en un familiar de primer grado —padre, madre, hermano o hijo— o la presencia de varios casos en la familia representan un riesgo mucho mayor que haber tenido una menstruación temprana o una menopausia tardía, exista o no una causa genética identificada”, explica la doctora Welsh.
La doctora Rivera añade que el riesgo también aumenta si un familiar cercano desarrolló la enfermedad antes de los 50 años.
Diversos genes están asociados con una mayor probabilidad de desarrollar cáncer de mama.
“Ese riesgo puede variar de leve a muy alto, dependiendo del gen y de otros factores. Las personas que no tienen cáncer, pero han obtenido un resultado positivo para los genes BRCA1 o BRCA2, se consideran de muy alto riesgo y deben consultar con un médico especializado en genética y cáncer de mama”, explica la doctora Welsh.
Según cada caso, el médico puede recomendar cirugías para reducir el riesgo, medicamentos para disminuir los niveles de estrógeno y un seguimiento más estrecho mediante estudios de imagen avanzados para detectar tumores en etapas tempranas.
Las mamografías suelen comenzar a los 45 años, aunque pueden adelantarse en personas con alto riesgo. En pacientes con mutaciones en BRCA1 o BRCA2, también se recomienda una resonancia magnética mamaria para aumentar la sensibilidad del seguimiento.
La calculadora de riesgo Tyrer-Cuzick es otra herramienta que ayuda a evaluar el riesgo. “Se utiliza bajo la supervisión de un médico. Introducimos los factores de riesgo individuales de cada persona para determinar su nivel de riesgo”, explica la doctora Rivera.
Como descubrió Scott, puede producirse una situación compleja cuando una mujer recibe un diagnóstico de cáncer de mama durante esta etapa de la vida.
La doctora Welsh explica: “Dado que la mayoría de los cánceres de mama son sensibles al estrógeno, uno de los tratamientos más frecuentes es la supresión ovárica o el uso de medicamentos antiestrogénicos. Como consecuencia, muchas pacientes experimentan una menopausia prematura o un empeoramiento de sus síntomas. Sin embargo, por lo general no recomendamos la terapia de reemplazo con estrógenos, ya que podría contrarrestar el efecto del tratamiento”.
Esto no significa que las pacientes deban resignarse a vivir con sofocos, alteraciones del sueño u otros síntomas.
Algunas de las opciones incluyen estrógenos vaginales de baja dosis que, según la doctora Rivera, son más seguros que la terapia hormonal oral. “Aplicar aceite de coco o un lubricante con ácido hialurónico en la zona genital puede ayudar a aliviar la sequedad vaginal. Para los sofocos, las dificultades para dormir y la irritabilidad, hemos observado buenos resultados con algunos antidepresivos, como la venlafaxina”.
En casos de síntomas menopáusicos significativos, las pacientes pueden ser referidas a la clínica MUSIC.
Otro problema asociado con la menopausia precoz es la pérdida acelerada de densidad ósea, que puede provocar osteoporosis y disminución de la masa muscular. “Una alimentación adecuada, que incluya vitamina D, calcio y proteína, junto con ejercicio regular de resistencia, ayuda a reducir estas pérdidas. En algunos casos, también se recomiendan medicamentos para fortalecer los huesos”, señala la doctora Welsh.
Aunque Scott ha comenzado a experimentar sofocos leves y alteraciones del sueño, sus síntomas no son intensos.
Atribuye su bienestar al ejercicio diario, una alimentación saludable, evitar el azúcar y el alcohol, una actitud positiva y el apoyo que ha recibido en Sylvester.
“No es fácil recibir un diagnóstico de cáncer, pero me siento afortunada de formar parte del programa para sobrevivientes de Sylvester”, afirma.
Recientemente participó en una caminata de entrenamiento de cinco kilómetros en el Jardín Botánico Tropical Fairchild como parte del programa “Believe in You”, que prepara a los participantes para el Dolphins Cancer Challenge,, una iniciativa anual que recauda fondos para la investigación del cáncer.
“Nos reuníamos todos los sábados para entrenar. Fue muy gratificante compartir esa experiencia con otras personas. Intento animar a quienes acaban de recibir el diagnóstico, y ellos también me inspiran”, comenta.
Para obtener más información sobre los servicios de apoyo al paciente, visite el sitio web de Survivorship & Supportive Care Institute de Sylvester Comprehensive Cancer Center o llame al 305‑243‑4922.
Vea a Donna hablar sobre su experiencia
[VERSION EN INGLÉS] :
Lea más sobre el programa de supervivencia de Sylvester Comprehensive Cancer Center en InventUM.
Nancy Moreland es colaboradora habitual de UHealth Collective. Ha escrito para importantes sistemas de salud y para los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), así como para el Chicago Tribune y U.S. News & World Report.
Tags: BRCA1, BRCA2, cáncer de mama, estrógeno, genética y cáncer, mamografía, menopausia, riesgo de cáncer de mama, salud de la mujer, Sylvester Comprehensive Cancer Center, terapia hormonal